GENERAL LUIS EDUARDO PEREZ
MONTEVIt)EOrDEPARTANENT03 '
Un mes $ l.o<
Seis meses » 5,0'
Un año . >. 9 ,o
EXTERIOR
¿os mismos precios.en m oneda equ/oa.
lente.con el aumento del Franqueo
número comente 30 centesimos Húmero atrasado 60 onHesimi
'DEVENTA EN LAS PRINCIPALES LIBRERIAS-
OnCINA: Calle Andes 275ialtos)
MONTEVIDEO_
El General don Luis Eduardo Pérez
ganó á pulso ese grado desde alférez,
y no ha llegado este año á Presidente
por sacar veintiún votos solamente.
De don Luis, es lo mas interesante
que me ocurre decir en este instante.
IMP. LIT. LA RAZON, CALLE CERRO N.° 93 A 97
© Biblioteca Nacional de España
178
CARAS Y CARETAS
SUMARIO
Trxto— «Zig-zag», por Eustaquio Pellicer—«Las fiestas
españolas» (conclusión), por Pancho Montelra—
«Quince arrobas de sujeto», por XI M.—«La Tem¬
pestad», por S. Delgado—«Para ellas», por Ma-
dame Pollsson—«Santa Feotona mártir», por I.
Coloma—«Breves y largas», por Domine— «Fuma¬
das», per Juan de Haro-«Sport», por Pió—«Pro¬
blema», por Marcos Zapata—Menudencias—Cor
respondencia particular—Avisos.
Grabados— General Luís Eduardo Perez— ¡NI Koch la
Balvai—Entre compañeros—Y varios. Intercala¬
dos en el texto y avisos, por Schutz.
¡Uf, qué calor!
Pesa eu este momento sobre nosotros una
atmósfera que tiene mas grados que Callorda,
con tener éste mas grados que el alcohol ale¬
mán.
Todo seria soportable si á la falta de aire
fresco no se uniese la falta de dinero y la sobra
de Ministro de Hacienda (dispénsenos don Al-
cides el modo de señalar.)
Se ha observado que en época de crisis eco¬
nómica se siente con mas intensidad el rigor
de las estaciones. Y se explica perfectamente:
Ahora, por ejemplo, nos encontramos sudo¬
rosos por efecto del fuego solar; si encima de
eso nos viene un acreedor á calentar la cabeza
con apremios ó amenazas judiciales, resulta
que nos convertimos en áscua.
Lo mismo acontece en el invierno; salimos á
la calle con los bolsillos á cero , marcando el
termómetro lo mismo, y nos transformamos
en carámbanos.
La pobreza es un inconveniente para todo,
aunque crea lo contrario el Gobierno, que es el
único que no siente frió ni calor ante la que
estamos pasando.
Ahi tienen VV. lo que le sucede, por causa de
ella, al único Ministro sin sable que tenemos.
Cuando se disponía á prestar el concurso de su
ilustración á las finanzas, le sorprendió el con¬
curso de acreedores, distrayéndole de sus estu¬
dios y obligándole á dejar en suspenso todos
esos pagos de eventuales que se han estado
haciendo para los comisionados en Europa y la
limpieza de letrinas en Paysandú.
Y no es eso lo peor, sino que la prensa hace
hincapié en el mal estado de sus negocios para
tratai- de despicarle del Ministerio.
El, aposar de todo, se obstina en no salir,
diciendo al que quiere oírlo:
—No renuncio porque creo estar cumpliendo
con mi deber.
Ese es, precisamente, el principal fundamen¬
to eu que se apoya la prensa y sus acreedores.
(Los del Ministro)
Si en vez de cumplir con su deber cumpliera
con su papar, ni los unos le declararían en
quiebra, m los otros verían mala, por ese lado,
su permanencia en el puesto que ocupa.
Por fortuna para D. Alcides, el que la pren¬
sa le vea de Ministro, con buenos ó malos ojos,
le tiene enteramente sin cuidado.
—¿Qué es la prensa al lado de un Ministro,
por mas ingleses que tenga? Nada; un cero á
ia zurda ,—se dirá para sus adentros y quizá
para sus afueras, el Sr. Montero.
Si por tal prensa tiene á la independiente, le
sobia razón.
Es una vocinglera sin otro mérito que el de
saber llamar por su nombre á los malos gober¬
nantes y el de indisponer á la opinión con las
irregularidades de los mismos.
Otra cosa seria, si aludiese á la prensa ofi¬
cial, lo que no creemos posible en el señor
Montero ni en ningún ministro. Ella es la que
verdaderamente representa la opinión del pue¬
blo, si por pueblo se entiende la masa de po¬
blación, pues sabido es que con el aumento de
diputados, hecho recientemente, son pocas las
personas que no tenemos asiento en las Cá¬
maras.
Cuesta ahora tanta dificultad encontrar en la
República una persona civil que no sea Repre¬
sentante, como en el ejército un soldado raso,
y como en el Tesoro público un peso; por lo
tanto, la prensa oficial, puede decirse que de¬
fiende los intereses de todos los habitantes de
la República.
Ya verán VV donde va á parar esa otra pren¬
sa en cuanto á la oficial se la atufen las nari¬
ces un poco mas de lo que las tiene ahora.
Por de pronto ya se dice por ahí que va á
presentar al Gobierno una ley de imprenta
concebida en los siguientes términos:
Artículo 1 0 Queda prohibida la libre emi¬
sión del pensamiento para todos los que no
piensen como el Gobierno.
Articulo 2.° Ningún diario podrá estampar
en sus columnas el nombre del Jefe del Estado
sin anteponer los adjetivos de «ilustre», «mag¬
nánimo», «sapientísimo», «honorable» y «ecu¬
ménico».
Artículo 3.° No podrán ponerse en tela de
juicio las condiciones de esiadista de ninguno
de los ciudadanos que estén al frente de los
Ministerios. Al mas adoquin de ellos se le de¬
signará con calificativos que le acrediten de
talentudo. Los actos que ejecuten en el desem¬
peño de su cometido se entenderán acertados,
patrióticos y honestos, por todos los periodis¬
tas, aunque estos tengan la certeza de que son
contra la moral administrativa ó contra el sen¬
tido común.
Artículo 4." Todos los ciudadanos en su ca¬
rácter de periodistas, deberán tener el mismo
color político que el partido gobernante.
Art. 5.“ Cuando el Erario público por mano¬
tees ágenos á las necesidades del país, sufra
quebrantos que le obliguen á buscar emprés¬
titos, la prensa se inspirará con el mayor opti¬
mismo y hará saber en el exterior que aquí los
árboles" dán levitas como en Jauja, para que los
banqueros se animen á prestar latas.
Artículo 6.° Los redactores de diarios se li¬
brarán, como de desbeberse en la cama, de anun¬
ciar al público cuanto se refiera á complots que
se fragüen para derrocar al Gobierno. Harta
desgracia tiene éste con necesitar dormir con
un ojo abierto, como las liebres, para no dejar¬
se sorprender por el enemigo,
Artículo 7.° Los editores de diarios, harán
que los reporters y gacetilleros, recojan sus
noticias en la Secretaría particular del Presi¬
dente. publicando, cuando el Gobierno lo ne¬
cesite, los artículos que reciban de dicha Se¬
cretaría.
Artículo 8.° Los diarios no podrán publicar
en la sección destinada á los avisos y mucho
menos en las otras secciones, ningún llama¬
miento de Juzgado en que vaya envuelto ud
Ministro con sus acreedores
Artículo 9.° No se consentirá la circulación
de ningún diario ni periódico que no exprese
debajo de su título su condición de liberal , in¬
dependiente y dejensor de los intereses de la patria.
Artículo 10.° En las crónicas parlamentarias
que los diarios publiquen, tomadas de los
apuntes taquigráficos hechos durante las se¬
siones se omitirán todos los discursos que im¬
porten una oposición á los planes del Gobierno,
aprobados de antemano por su mayoría. Anexa
á esta condición se impone á los editores de
diarios la de publicar en hoja suelta y en ca-
ractéres impresos con purpurina de oro el pri¬
mer discurso que pronuncie Peña ó alguno de
los señores diputados que basta la fecha no tu¬
vieron necesidad de hacer uso de su elocuencia
por haberla podido sustituir con ligeros mo¬
vimientos de cabeza.
Artículoll.® Cuando ud periodista pase en la
calle por junto al Jefe del Estado deberá arrodi¬
llarse ante él, besarle la mano y preguntarle si
necesita darse algún bombo. El encuentro con
un ministro se cumplimentará haciendo una
curva pronunciada con el cuerpo, descubriéndo¬
se completamente la cabeza y apresurándose á
quitar de la vereda cualquier objeto que pu¬
diera perjudicar en su tránsito-lopez al Secre¬
tario de Estado, como ser: cáscaras de banana,
idem de naranja, puchos de cigarros de hoja
muy húmedos, ó paquetes de acciones de la
Compañía Nacional, que ahora hadado el pú¬
blico en tirar por el suelo. Hecho esto se diri¬
girá el periodista al distinguido peatón con
estas palabras: «¿Precisa V. E. hacer pública
alguna desús maravillosas concepciones?»
Artículo 12.° Los diarios ó periódicos que in¬
tercalen en su texto grabados representando á
los hombres políticos en el poder, se abstendrán
de alterar las líneas de sus facciones para ha¬
cerlas feas ó ridiculas. El cuerpo guardará pro¬
porción con la cabeza, excepto en aquellos re¬
tratos, como el de Granada y otros, en que ne¬
cesitase el dibujante usar de la desproporción
para ajustarse a la verdad. Todas las personas
pertenecientes al Gobierno que deseen dar á la
estampa los periodistas, aparecerán en los di¬
bujos vestidas con arreglo á la mas rigurosa
etiqueta, aunque el retratado vista ordinaria¬
mente con desaliño ó correctamente andrajoso.
Articulo 13. 0 Para estimular la inmigración
la prensa dirá constantemente que el Gobierno
no descansa en poner vias de comunicación en
todas las zonas agrícolas del país; que la tierra
E roduce cóndores con solo sembrar billetes del
anco Nacional, y que Cassey tiene proyectos
de colonización que garautizan hacer de cada
agricultor un Baring y de cada agricultora
una RolcMla.
Artículo 14°. Los diarios guardarán silencio
absoluto en los gastos extraordinarios que
efectúe la Jefatura Política, comprendiéndose
como tales, los que efectúe el señor Morera en
la conducción de presos y los que origine la
compra de gemelos de teatro.
Artículo 15.° y último. La falta de cumpli¬
miento á cualquiera de estos artículos tendrá
como penajninima la mazhorca con todas las
consecuencias que origine la mala disposición
de las azoteas para huir de las imprentas, y co¬
mo pena máxima, hacer un viaje á Puerto Rico
en un cascaron de nuez y á 1a vuelta estar ocho
dias en el Batallón de Valentín Martínez cuan¬
do haya buenas varas de fresno en el cuartel.
Esto, sin perjuicio de suspenderse la publica¬
ción que haya contravenido á las disposiciones
consignadas en esta Ley'de Imprenta.»
En cuanto se ponga en vigencia esta Ley,
que nos han dicho no tardará mucho, porque
tiene en ello gran empeño el Secretario par¬
ticular del Presidente, el pais va á quedar
hecho una balsa de aceite.... sin corbata blanca.
Y es casi seguro que no sentiremos tanto el
calor como lo estamos sintiendo.
¡Qué lo hemos de sentir! En esa fecha nos
moriremos todos y todavía no se ha dado el caso
de que un muerto sude.
Mientras tanto esperemos con ansia el resul¬
tado de las elecciones. Dicen que caerá sobre
nosotros como un balde de agua y siempre son
de agradecer en este tiempo las noticias hidro-
sensacionales.
Dicen que ayer se leia en el comedor de proa
de la casa del "Presidente un extenso telegrama
del Ministro Oriental en Buenos Aires, referen¬
te á las noticias que sobre revolución... (¡chi-
ton!).y que uno de los que estaban pre¬
sentes exclamó:
—Señores, no saben VV. lo que envidio á
nuestro representante en la República Argen¬
tina, cuando se hacen sentir estos calores tan
fuertes.
—¿Por qué?
—Porque se llama Frías.
ha Fiesta Española
(Conclusión)
Quien quiera aprovechar bien la jornada,
Vayase para alia, porque es el modo
De verlo, oirlo y disfrutarlo todo,
Y hallándose la senda tan trillada
Del sitio do la fiesta se celebra
No hay mas que abandonarse á la corriente
Que desde el Paso, cual raudal creciente,
O á modo de fantástica culebra,
Avanza entre tupidos florestales
Palacetes y quintas de recreo
Ocupados por ínclitos mortales
De ios muy pocos que en Montevideo
Tuvieron el buen tino y la cordura
De no haber convertido sus caudales
En papeles mojados,
Según se les ve al paso arrellenados
Su placidez luciendo y su gordura.
Una vez ya traspuesto el enverjado
Que la quinta circunda
© Biblioteca Nacional de España
CARAS Y CARETAS
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Sentirás aunque estés muy resfriado
El olor de las flores... y el asado,
? ue la pradera por doquier inunda,
verás i derecha y á siniestra,
Cien carpas y entoldados diferentes
Donde bajo el imperio de la gula
El pueblo soberano nos demuestra
Que quien tales tajadas embaúla
Con su conducta una protesta lanza,
Quizás sin qne la note,
Contra el bello ideal de D. Quijote
Al par que entona un himno á Sancho Panza.
Pero creo oportuno que dejemos
Los comentarios y filosofías
Para mejores dias
Y que tranquilos nos encaminemos
Hacia la carpa aquella blanca y roja
Que es donde año tras año se congrega
Todo lo mas florido y mas granado
De la gente gallega
Y donde debe haber quien nos acoja
Con gran cordialidad, porque es costumbre
Entre ellos tener siempre bien provista
Una mesa á merced de aquel que llega,
De modo que pasar puedes revista
A cuanto jugo aá naturaleza
A influjo de tu lumbre
Y pedir á tu antojo con franqueza:
Allí pastelería, aquí cerveza,
Jerez, Champagne, Clicot, Coñac, Oporto
Etcótra, etcétra... que el relato corto
Por miedo de abombarte la cabeza!
¡Un peligro tan solo aquí se fragua
Y es el que haya de todo menos agua 1
Si quieres recepción muy semejante
A esta merecer, sigue conmigo
A otra carpa contigua que enarbola
Sobre su frontispicio con orgullo
La bandera española.
Es la carpa oficial; allí testigo
Serás de cómo trincan, al arrullo
De speecs entusiastas y patriotas
Españoles, franceses, italianos,
Rumanos, oriéntalos, argentinos,
Brasileros, chilenos, lusitanos,
Griegos, tirios, troyanos y hasta... chinos. .
Que en el nombre de varias comisiones
Formulan sin cesar votos y botas
Por la fraternidad y la armonía
Que debe de imperar entre las gentes
Que de veinte regiones diferentes
La vieja Europa al Nuevo Mundo envia.
Mas noto que hora es ya de que salgamos
A dar la vuelta en torno, y que veamos
Cual todos se solazan á su modo:
Aquí vése un gaitero de monteira:
Esto es, de mi apellido,
Que tiene un vasto corro reunido
Viendo bailar la jota ó la muñeira;
Allí unos compadritos de golilla
Al éeo de una murga
Forman grupo entre bulla y bailoteo;
Mas allá los oriundos de Castilla,
Valencia ó Aragón, con su guitarra
Inician la gran farra
Al compás del fandango ó el jaleo;
Mas léjos un beodo
Busca dando traspiés algún recodo
Donde entregarse en brazos de Morfeo.
En tanto se disgregan por doquiera
Llenando los caminos y senderos
Que se cruzan en todas direcciones.
Ricas damas y apuestos caballeros.
Mientras que de cada árbol á la sombra
A uno y otro lado de fas sendas,
Instalan las familias sus meriendas
De Dios en gracia y paz sobre la alfombra
Que la yerba les brinda;
Mas deja caro amico que prescinda
De entrar en mas detalles; es la hora
De volver á tu ocaso,
Dejando que la sombra bienhechora
En que tu ausencia sume el hemisferio.
Favorezca la dicha y el misterio
De la amante pareja,
Que fraguando quizás un gatuperio
Esquiva los encuentros, y se aleja
Buscando soledad en la espesura
De las frondosas márgenes del rio:
Que á despecho de cuanto se murmura
Sobre si hay ó no hay tal ó cual lio,
Sobre si llega al colmo ó si no llega
De la moderna edad el estravio.
El mundo en tanto sin cesar navega
Por el piélago inmenso del vacio.
Pancho Monteira
Quince arrobas de sujeto
APUNTES DE UN HOMBRE DE BIEN <¿UE YA NO CABE
EN EL PELLEJO
Yo he sido delgado, muy delgado, como un fideo.
¡Ay! ¡Qué tiempos aquellos en que mi persona es¬
taba en armonía con mi nombre y apellido!
Entre paréntesis: me llamo Canuto Delgado.
Cada vez que recuerdo aquella época, aquella ba¬
zofia que nos daba la patrona, aquel catre duro, aque¬
llos malos ratos resolviendo ecuaciones de segundo
grado, me regodeo de envidia. ¡Qué feliz era en¬
tonces!
Hoy tengo comida selecta, cama mullida, paz en el
espíritu y salud inmejorable, y soy, sin embargo, el
más desdichado de los mortales.
¿Por qué? Por mi gordura, por mi obesidad.
boy grueso, muy grueso, extraordinariamente grue¬
so, soy una especie de suma en que los sumandos fue¬
ran Granada, Peña y Floro Costa
Hace años me casé; ¡no se casen VV. los que lean
mis desdichas! ¡Quién sabe si mi gordura empezó en
el altar!
Al poco tiempo de casado observé que comenzaba á
engordar, y la verdad, me halagó la observación, por¬
que cuando yo era flaco tenia muy mal concepto for¬
mado de los flacos. Me parecían representantes del
espiritismo, figuras económicas, embajadores de la
dieta, estampas de la vigilia... ¿qué se yo?
Tan mal concepto como tengo hoy formado de los
gordos, que me parecen glotones, bombos ambulantes,
gente nunca satisfecha, orgullosos...
Mi gordura, que comenzó á poco de casarme, fué
en aumento paulatinamente.
Parecía que todos los alimentos que tomaba se
transformaban en grasa repentinamente.
No tardaron en comenzar las puyas de mis amigos.
—¡Vamos! ¡No dirás que te sentó mal el matri¬
monio!
—¡Qué bien te trata tu mujer!
—Pero, chico ¿tú de qué te alimentas?
Luego empecé á sentirme estrecho en la ropa, á
andar con dificultad, á sofocarme por cualquier ejer¬
cicio que hacia
Llegó dia en que las cuchufletas de los que pasa¬
ban á mi lado por la calle aumentaban mi sonrojo y
me oprimían la garganta.
—Echate á un lado que viene el carro de la carne
—decia uno.
—Ya no puede tardar San Martin—exclamaba
otro.
—¡Qué buen destino debe tener ese caballero!—
murmuraba el de mas allá.
Y ¡vaya V. á contestarles! Yo comprendía qne te¬
man razón. Dentro de mis ideas de tolerancia y es-
pansion admito que el hombre tiene perfecto derecho
para criticar las obras de la naturaleza, y yo me con¬
sideraba como una muestra de la esplendidez y su¬
perabundancia divinas.
Entonces empezaron los consejos de unos y las ob¬
servaciones de otros, todos con buen fin, tooos por
mi bien, pero que me agobiaban sin cesar.
Ustedes ya saben lo que son los amigos consejeros.
—¿Por qué no gastas faja de contención? ¡Mira
que ese vientre!...
Me fajó, pero me ahogaba; y cuando al acostarme
me quitaba la faja, parecía que había engordado más
durante el dia.
—No es eso; haz gimnasia—me dijo otro,—tú lo
que necesitas es convertir la grasa en nervios.
Hice gimnasia, y mi gordura aumentaba ai par que
mi robustez.
—Lo que debes hacer es no beber agua; el agua es
mal sana; dá gordura, pero una gordura linfática, que
es lo que tú tienes.
¡fra de Dios! Me entregué al vino, y cada gota de
él me daba un aumento de un cuartillo de sangre.
—Pasea mucho, viaja, haz ejercicio; si ahora hubie¬
ra guardia nacional te sentaría muy bien coger el fusil.
Paseé, viajé, tiré á la barra, jugué á la pelota...
todo inútil.
Hoy he abandonado ya todo régimen y sigo en¬
gordando... engordando... engordando...
El sastre me dijo hace tiempo:
—Amigo D. Canuto, no podemos seguir así.
—¿Cómo?
y-jComo seguimos. Usted engorda sin decoro, y las
medidas lineales no crecen á proporción. Con lo que
antes le hacía á V. un traje, apenas hay hoy para
unos pantalones. Antes le podía hacer á V. un terno
por jo pesos, y francamente, me ganaba lo menos la
mitad. Hoy con los 30 pesos no tengo ni para forro.
—Eien ¿y qué ?
—Que no puedo hacerle á V. trajes á menos de
100 pesos.
—Bueno, hombre, me conformo.
—Corriente; pero no siga V. engordando, porque
si no dentro de pocos meses tenemos que volver á
aumentar el precio. Mirese V. al espejo, D. Canuto;
V. abusa; ¡yo no sé cómo hay quien le alquile a V.
una habitación, con ias casas tan endebles que se ha¬
cen ahora!
Todo eso es verdad, y no tengo ni aun el derecho
de decir «¿y á V. qué le importa?» porque me con¬
testan lo que me contestó un caballero un dia que
subí en el tranvía.
—A mí no me importa que V. sea gordd, pero me
importa que vuelque el coche por V. y se caiga V. en¬
cima de mí. ¿En qué Constitución ha encontrado V.
la libertad de engordar hasta ese extremo? Pues qué,
¿los derechos individuales de cada uno no están li¬
mitados con los derechos de los demás? Lo que es el I
candidato á quien dé V. su voto, ya puede contarse
elegido, porque V. no es un elector, sino una cir¬
cunscripción. ¡Y dicen que aquí están caros los co¬
mestibles! ¿No han de estar, viviendo V. entre
nosotros? Diga V. que aquí no hay orden, ni equi¬
dad, ni gobierno, ni nada. Si no ¿cómo le habian de
consentir á V. en la nación? ¡Vaya un verano que nos
espera si V. no se vá de aquí!...
¡Jesús lo que aquel hombre despotricó! ¡Y yo ca¬
llado! ¿Qué le iba yo á hacer?
Vean VV., pues, si no es desdichada mi vida v
angustiosa mi situación.
No tengo más esperanzas que la muerte; pero el
caso es que los médicos me dicen que tengo una sa¬
lud á prueba de bomba, y que viviré mucho tiempo.
¡Ah! y que seguiré engordando. ,
¡Dios mió! ¿qué va á ser de mí? Y el dia que mi;
muera, ¿dónde me van á enterrar?
Me han dicho que el Buceo es grande. Esto me
consuela; con la mitad tendré bastante.
Hago públicas estas lamentaciones, para que sepan
los lectores que lloro, no digo á lágrima, sino á cán- .
taro vivo.
Siquiera que me compadezcan las gentes!
Por la copia,
M. M.
Mientras escribo sin fijarme, al vuelo,
allá arriba, en el cielo
parece que se libra una batalla;
tras el plomizo, impenetrable velo
todo se descompone, todo estalla,
y vomiian los negros nubarrones
continuos chaparrones.
No quiero confesar que me amedranta
el tremendo fragor de la tormenta,
pero aunque algún ateo de guirlache
se incomode conmigo,.
y de cursi me tache,
mi insoportable pequeñez maldigo.
Cuando retumban siñ cesar los truenos,
¡vamos! no puedo menos
de traer enseguida á la memoria
al que recorre el mar de polo á polo,
expnesto siempre á perecer sin gloria,
y solo, ó casi solo,
siente bajo su planta
el mar qne se revuelve y que se agita,
y á las nubes bramando se levanta,
y al abismo, después, se precipita.
Desnudo, jadeante, desgreñado,
el hacha al cinto y en la mano el cable
desprecia, mientras lncha denodado,
la vida miserable.
Y rompe, y corta, y raja,
mientras el barco cruje y cabecea
y el rudo vendaval le zarandea
lo mismo que una paja.
La tempestad bravia
golpea sin cesar en el escudo,
sin velámen ni guia,
y á las olas y al cielo desafia
impasible y ceñudo.
Entretanto, en la tierra,
cuando una nubecilla nos aterra
y extiende la negrura por el cielo,
procuramos cubrir con el pañuelo
el sombrero de copa
que se pone lo mismo que una sopa.
© Biblioteca Nacional de España
m
La humanidad se asusta y se acoquina,
y hay bravucón que jura y se insolenta,
y se pasa las noches de tormenta
metiao en la cocina.
S. Deloado
Se usan mucho los trajes de lana tennis, fondo blan¬
co con rayas grises ó de varios colores. Como forma
se ha adoptado para ese traje la pollera redonda con
pespuntes, la chaqueta con solapas de seda y cami¬
seta Malaaor ó bien la chaqueta cruzada con dos hile¬
ras de botones de nácar y grandes solapas forradas
de seda.
Es la última novedad y reemplaza al smoking.
Las pequeñas capotas son coquetas en extremo.
Con su fondo todo de flores y >us envolturas de tul,
forma el tocado mas bonito que se pueda soñar.
s —\ Madame Polisson
jCáspita! ¡Ya se puede asegurar que seria impor¬
tante el Consejo!
¡Tres horas largas!... ¿Cuántos minutos tendría
cada una?... ¡Lo menos cien!
La verdad es que si no fuera por la prensa, esta¬
ríamos viviendo en Bahía ó las Batuecas.
No quiero acordarme del tiempo que he pasado
creyendo que las horas eran iguales entre si, y que
no las había ni mas cortas ni mas largas.
Pero, á Dios gracias, ya he salido de mi error.
Lo único que sie- o es que mis relojes—aprovecho
esta ocasión para cir a VV. que tengo dos—no
me sirven para nada, porque los malditos de ellos,
construidos, sin duda, por artífices rutinarios, no dis¬
tinguen de horas, y las señalan todas de igual du¬
ración.
Pero ¡cómo ha de ser!
.¡Ah! ¿Otra interpretación?... ¿Conque en el
suelto copiado, y donde dice tres horas largas, debe
entenderse mas de tres horas ? Muy bien. Pero, señor,
¿éstos son periódicos ó rompecabezas?
Señores periodistas, por supuesto ilustrados, y no
se den por aludidos los que no deban darse, ¿no
creen VV. que seria muy conveniente que de hoy en
adelante empleáramos siempre estas dos palabras:
breve y larga, en su verdadera y genuina acepción?
¿Sí? Pues por lo que á mí toca, que es poco, cuando
ustedes gusten
Porque, siguiendo la senda emprendida, vamos á
tropezar un día con un periódico que estampe en sus
columnas la noticia siguiente: ■
«Ayer se reunieron á comer en las Pyramides diez
hombres largos. Los manjares breves; pero exquisitos.»
Dómine
Santa Feotona, mártir
(FELICITACION)
Horrorosa visión de carue y hueso;
cara de purgatorio; horrible cara,
loco de ser habría quien pensara
que en amorosa red me tengas preso.
Pródiga en fealdades con exceso
y de hermosura con exceso avara,
si es divina tu hechura, hechura rara,
pardiez que tuvo Dios perdido el seso.
Suegra del mal humor, sin duda, tanto
en el ánimo infunde, á cualquier hombre,
tu temerosa fealdad espanto,
que no estrañes, mu¡er, que hasta me asombre,
que haya en la corte celestial un santo
que se preste á ser santo de tu nombre.
__ 1. Coloma.
de fan-
■ jaquette de taisie cualquiera,
están muy de moda en nuestras
elegantes. Hasta se vén trajes con po-
K) llera completamente redonda, chaqueta
f abierta y camiseta de foulard ajustada á un forro
y formando cuerpo con la chaqueta.
Un modelo muy bonito en eíta clase es el de jerga
celeste con pollera redonda y quince hileras de pes¬
punte. La chaqueta es de jerga, entreabierta adelante,
dejando ver una pechera de camiseta en foulard celes¬
te, salpicada de lentejuelas color paja. La camiseta
es fruncida a! cuello y al talle y tiene una pecherita
dobladillada.
Se han ingeniado para hacer el interior de las cha¬
quetas de mil modos distintos Algunas personas un
poco originales han adoptado como corbata una ban¬
da de seda simplemente ceñida al cuello en una sola
vuelta, cruzando sus extremidades sobre el pecho y
sujetándolas un poco arriba del talle con un pren¬
dedor.
Por lo que hace á las chaquetas de que hablamos,
están bordadas, unidas ó guarnecidas con aplicacio¬
nes de cuero ó de paño. Son especialmente bonitas,
hechas de un paño color grain de poudre, con grandes
mangas á btgol de seda negra cubiertas con tul ó con
un filet sembrado de lentejuelas de terciopelo.
Se arma ese tul ó ese filet con mucha amplitud á fin
de que las mangas formen hueco arriba, terminándose
despuss por un puño ajustado.
Además
de esas
guipure y
• viene á anu¬
darse adelante. La manga ajustada hasta el codo
tiene hombreras bastante grandes y un vuelo á la
Mazarin que cae sobre la muñeca.
Fumadas
¡Qué chasco te has llevado, Sinforiana!
¿Te acuerdas del jazmín casi deshecho
que ayer de tarde coloqué en tu pecho
y luciste en la calle tan ufana?
Pues era el mismo que, por la mañana
regalaste á tu novio, (muy bien hecho)
mas el pobre, tal vez de satisfecho,
olvidó que era tuyo y lo dió á Juana.
Esta, que solo sueña en atraparme,
(y yo en huirle siempre voy soñando)
quiso con el jazmín alucinarme.
Al punto lo acepté y me fui volando
donde estabas, cansada de esperarme,
¡como á los mil que vienes engañando!
Juan de Haro
¿Se escribe la palabra «periodista»? Pues hay que
añadir el adjetivo «ilustrado» para que la frase re¬
sulte completa y suene bien.
No es que yo rechace el epíteto, ¿por qué? ¿A mi
que me importa que se prodigue?
Además, sé que hay periodistas que le merecen,
bien que muy pocos, y esto basta para que un espíri¬
tu justiciero como el mió—dicho sea sin alabarme.—
no pueda pedir su absoluta supresión.
Pero ¿no les parece á la turba multa de noticieros
y husmeadores ae crímenes que, para hacerse dignos
de esa ilustración que tan graciosa y modestamente
se conceden, seria bueno que empezasen á escribir
en castellano?
No vale protestar, caballeros, que, como vulgar¬
mente se dice, estas son habas contadas.
Y para el que lo dude, ahí va la prueba.
Acabo de leer en un periódico de gran circulación,
y de cuyo nombre me acuerdo perfectamente:
«Se ha ausentado para Buenos Aires por breves
dias »....
¡Bueno! Pues yo pregunto, y dispensen VV. la
curiosidad; ¿qué se quiere decir cuando se dice bre¬
ves dias ?
Comprendo perfectamente que los poetas en esta¬
do de canuto hablen todavía de pies breves, porque
hay muchos que no lo son, y bueno es ir buscando á
cada pié la horma de su zapato...
Pero ¡dias breves! Vamos, que no lo entiendo.
Por mi cuenta, no hay dia que no se componga de
veinticuatro horas, ¿á qué, pues, ese afan, injusto y
arbitrario, de empequeñecer y rebajar á algunos de
ellos?
... ¡Ah! ¿Conque el ilustrado periodista ha queri¬
do decir que el caballero ausentado estara en Buenos
Aires pocos aias?
¡Perfectamente!
Pero ¡caracoles! ¿por qué no lo ha dicho?
Sin duda porque no se tome á vanidad su deseo de
escribir bien el castellano...
¡Hay gente tan modesta!
Y vamos con la segunda parte de este articuiejo.
El mismo periódico á que antes me referí, y de
cuyo nombre me sigo acordando, decia hace poco en
un suelto politico:
«El acuerdo de Ministros celebrado ayer fué muy
importante. Los Secretarios de Estado estuvieron
reunidos tres horas largas .»
En la noche del mártes se efectuó en los salones
del Jockey Club la apertura de las propuestas de ca¬
ballos que deben tomar parte en el Gran Premio
Internacional, tiro 2,500 metros, que se correrá en
el Hipódromo Nacional el 18 de Enero próximo.
Como verán nuestros lectores el Gran Premio ha
sido llenado á entera satisfacción y ahora que la in-
© Biblioteca Nacional de España
CARAS Y CARETAS
183
cógnita se ha despejado y que vemos que de todos los
cucos con que nos amenazaban los porteños solo han
sido inscriptos Revelación, Athos II, y Camors, úni¬
cos adversarios de los anotados dignos de respeto
por parte de Guerrillero, Buricayupi, Combate, Cor¬
dón y la misma Financiera, no es difícil suponer que
los campeones de allende el Rio tendrán que echar-
mano hasta de sus últimas reservas para arrebatar á
nuestros corceles á la par que la gloria de la honrosa
jornada las atrayentes mil con el simpático busto de
la Reina Británica.
Poi lo mismo que las anotaciones del Gran Pre¬
mio han sido pocas en comparación con las de otros
años, se comprende que el lote vá á ser eximio,
pues los propietarios han hecho caso omiso de los que
podrían hacer juego para anotar á sus mejores cam¬
peones.
Hé aquí los nombres de los caballos anotados con
el peso que á cada uno le corresponde llevar en la in¬
teresante carrera:
Triboulet <o 1/2 kilos, Voltigeur 57 id, Buricayu¬
pi 58 1/2, Maquiavelo 46, Disoluta 4^, Twin 44.
Górdon 58 1/2, Hervidero 57, Recuerdo 59 1/2, Guer¬
rillero 59 5/2, Tangarupá 57, Financiera 44, Comba¬
te 59 1 2, Vendetta 44, Camors 57, Ary 59 12 Reve¬
lación 58 1/2, Reina 50, Athos II 1/2, Independiente
(7, Herleta 57 12.
De los caballos de la vecina orilla podemos ade¬
lantar á nuestros lectores los datos que van á conti¬
nuación, prometiendo darles á conocer en números
sucesivos los pedigree' y las performances de todos los
contendientes de la Internacional.
Athos II, en 3 carreras que ganó en el presente año
obtuvo en premios la suma de ,$ 22,500; Revelación
en 7 carreras $ 16.500, Vendetta en 5 carreras pe¬
sos 12.500; Disoluta en 5 carreras $ 9.700: jReina en
2 carreras S 4.500; Ary en 2 carreras $ 4.500 y Ca¬
mors en 1 carrera $ 2.000.
Los datos que anteceden se refieren uiocamente al
presente año, pues Athos ha sido importado de Eu¬
ropa precedido de una acreditad’ pwfoinan e y en
cuanto á Revelación, .Camur y Ary llénen del 'alio
pasado una foja de servic-js tal veí mas brillante que
la de este año.
Pero do lado v i Sé enterarán nuestros lecto¬
res poco á poce 1 ín la proporción del espacio que
podamos disp r en cacti número del periódico. *
—.Eljiraü 1 dírliJifisia de caridad que se ce- /
[■‘••■■-s en el Hipódromo Nacional
»«l .¿O., ...
se le rinde en otra parte
su grandioso funeral,
otro genio colosal,
investigador profundo,
tan sabio como fecundo,
recibe el bautismo.—¡Creo
que se ilamó Galileo
y que echó á rodar el mundo!
PROBLEMA
Siendo cierto, que á la par
que un Miguel Angel moría
un Galileo nacía,
por contraste singular,
se me ocurre preguntar:
¿El dia que esto pasó
ganó la Italia ó perdió?
¡Qué diantre! Cuestión de gusto.
¡Quien debió llevar un susto
iué el sol, porque se paró!
Marcos Zapata
VÍtlrge ir 5:, Litig.iTíon 48, Heráclides 44.
1200 metros —Cordón 61 Jj-Jarnrin 61. Farsit.i 56
Murat 55, Tunante 52. Bren Venida, 48, H 1 1—
des 46- ' •
iO< 10 meteos— Coronel 56 k., Ágripiiiaifj ;¡2, Lu¬
cifer 53 11*2, 'Inocente it, Sarah 50 Ó2, Góñtfoií*
46 M2, Fe 1 rless 44 1,2.
Nuestros pronósticos son:
Hervidero en los 2.000 metros^Nellie en los tyjo;.
Tunanteen los 1.200 y Fearless en los 10Ó0V ’
En la clásica prueba Premio Europa, tiro 2.000"
metros nuestro favorito es la invencible yegua del
Stud San Luis: Financiera. En caso de. que esta no
corra recomendamos i Maquiavelo como probable
ganador.
—Signet, Oliver, Annamite, Morella, Inca, John
Dalton, Patriota, Satmette, Diletta, Araucaria, Fra-
tello y Don Luis, antiguos pensionistas del Stud
John Dalton de Buenos Aires, algunos de los cua¬
les ha obtenido mas de un dia ae gloria en el turf
argentino serán vendidos en remate por orden judi¬
cial el 23 del corriente en casa de los señores
Bulrrich y Ca. »
Quedan enterados los propietarios de nuestras ca¬
ballerizas que deseen adquirir ejemplares pui sang
que ya han dado buenas pruebas. Aprovechen la bo¬
lada, pues no es difícil que los caballos aludidos se
sacrifiquen por cualquier precio.
En : ?Tiíúti!SW próximo (que ya hemos dicho consta-
' fa de 12 páginas, sin aumento de precio para lossus-
critores) terminaremos la novela, o lo que VV. quie¬
ran llamar, Por seguir ¡; un galgo.
Los personajes que en ella figuran van á pagar los
vidrios rotos de todos los disgustos que nos han dado
ios. Colab oradores que se ofrecieron para continuarla.
Estamos dispuestos á echar mano de todos los re¬
cursos criminales para sanehezcaballerear á medio mun¬
do, con til de ver iejitfpo dg,. la Ijjstoria galgi-trágico
Wi/Am ;fi .'Voq
* *
Encierran, la tropa *,
aprontan Us i armas,
se cruzan -al dia
dos mil telegraÜiíS,
recorren la costa
de noche los guardias,
Callorda dispone
que ias tropas hagan
maniobras y aprendan
del luego fa táctica.
Señores ¿que es esto’
Pío
Problema
UN ENTIERRO
En la vieja catedral
de una provincia italiana,
dobla triste la campana
con acento sepulcral.
Se celebra el funeral
de aquel coloso llamado
¡Miguel Anoel! —Desdichado,
irreparable momento;
. ya es polvo el entendimiento
¿O un sér tan privilegiado!
UN BAUTIZO
En la iglesia parroquial
de Pisa, mientras al arte
¿que ocurre? ¿que pasa?
Dicen que dice el Presidente que no
los Ministros que acaban "de salir.
reemplazará
hasta que el
Banco Nacional haya hecho la conversión de sus bi¬
lletes y los presupuestos estén á la fecha.
Sin que de pesimismo se haga alarde,
es dado suponer, hablando en serio,
que nos vamos á estar sin Ministerio
hasta el dia del Juicio por la tarde.
Se queja de su esposo N¡ c °Í2sa
porque hace algunas noches no vá á casa;
hasta que haya un cristiano que la arguya
que si vá á casa, pero nó á la suya.
Hemos sido invitados por la Comisión Organizado¬
ra, para asistir a las fiestas que en honor del ma¬
rino español Isaac Peral, se celebrarán los dias 21,
22 y 23 en el Durazno.
Agradecemos la galantería de la Comisión, desean¬
do el mayor éxito para la fiesta,
y que a escuchar al gaitero
y a comer el muy sabroso
asado, con y sin cuero
acuda el Durazno entero,
desde el pellejo al caroso.
Un guardia civil leyendo un diario á otro guardia:
«En el Hospital Maggiore de Milán, acaba de des¬
cubrirse un fresco que según la opinión de peritos
autorizados, es la primera copia que se hizo de La
última cena de Leonardo Vencí.»
—¡Quien pudiera tener una copia de la última
cena que yo hice!
—,Tu sabes quien es ese Leonardo Vinci?
—No le oido nombrar nunca, pero si hace tiempo
que no cena debe ser guardia como nosotros.
•
El dia que se anuncíela salida
de un señor que conozco, aunque no trato,
pues no traté á Ministros en mi vida,
voy á beber champagne en la comida
aunque tenga que ser del mas barato.
El martes compró un amigo mío un impermeable
magnifico.
Por la noche llovía á cántaros, y se presentó en el
cafe chorreando.
—¡Qué tiempo hace! vengo empapado.
—;No decías que ibas á comprarte un impermeable?
—Si, hombre; le compré precisamente esta maña¬
na, pero bonito se me hubiera pnesto con la uoche
que hace.
• •
A ti te gustan mucho
los caramelos
y por eso tus labios
saben á ellos.
¿Por qué lo niegas,
si hay muchos que lo saben
por experiencia?
Un individuo apellidado Pateta denunció dias pa¬
sados á la Policía que su cuñado habia aparecido
muerto debajo de un árbol, próximo á la casa en
que vivia. Prévio reconocimiento del médico foren¬
se, Pateta condujo al finado á su casa.
Dirá el muerto, del hoyo en lo profundo:
—El linde mi existencia tuvo guasa,
se me llevó Pateta al otro mundo
y otro Pateta me llevó á su casa.
En las fiestas eúskaras celebradas en el Cerro
el domingo pasado, reinó la misma animación y entu¬
siasmo que otros años.
Y hubieran sido mejores
si el Gobierno que nos manda
no hubiera hecho tanto escanda...
(hagamos punto, señores.)
a
• •
De la costa en que te bañas
arena quisiera ser
para hacerte cosquillitas
en las plantas de ios piés.
•
• •
A un señor Clavé, se le incendió una gran¡a que
poseia cerca de la ciudad del Salto.
AI saber la noticia adiviné
la acepción que daria á su apellido
el señor que esa pérdida ha sufrido,
pues diría Clavé. ¡ya me clavé!
Equis Equis— Paysandú—Coa la seca se le lia perdido
á V. completamente la cosecha de gracia. Haga rogati¬
vas papa que le caiga, aunque no sea mas que un garúa
de sai en polvo.
Camtd.v— Minas—Ya se haD mandado. Muchas gra¬
cias por el interés. (El interés de servirme; no vaya i,
creer el público que se trata del Interés de algon prés¬
tamo.)
Contrapunta—Saos José—juzgada con la Imparciali¬
dad qqe V. me exije, su poesía no tiene piés, nf cabeza,
ni tronco, ni nada; es decir, nada nó, tiene una mknga
de disparates.
C. T.— Salto— ¡Pues no se ha dicho eso pocas veces,
qne digamos!
Figueroita— Salto—En diminutivo y todo, se pone V.
demasiado grande al compararse con el célebre poeta
oriental. Es V, de la categoría del finado Federico
Charles.
S. B. A.—Colonia—¡Asi es el correo! Extravia las car¬
tas que Interesan y hace que lleguen á sn destino las
que contienen versos malos como fos de V.
Pega*pega —San Gregorio—Lo de V. t amigo mío, ni con
cola.
•Zuanete—Rosarlo—Es muy larga; pero para qne vea V.
qne rindo caito al gdnio, publicare una de sus estrolas:
«En tanto qne se adormecía
en lOB brazos de la pobre madre
declinaba la tarde
y en el cénle et sol se extinguía.»
Hlp-<Montevideo—Me apostaba cuatro reales A qne
no es v. calvo.
H. O.—Montevideo.
N'o siga haciendo versos ni un Instante,
pues la musa de usted no tiene enmienda. Mg'j
¡Ni Montero saldrá nunca de Hacienda, ufo
ai usted saldrá en la vida de Ignorante!
MBiblioteca Nacional de España
3ARANDÍ 847
Hace calzado á medida,
á unos precios muy baratos,
y es la casa preferida,
por ser la mejor surtida
en botines y zapatos.
Para hacer un buen regalo
véte á Sienra sin dudar,
porque Sienra, en su Bazar,
nunca tuvo nada malo.
Su martillo ha demostrado
que, de todos ¡os que hay,
es el mas afortunado,
Í mes con di ha rematado
a mitad del Uruguay.
Si te dice un bebedor
que en la casa de Orejuela
no existe el vino mejor,
le puedes decir, lector,
que se lo cuente á su abuela
Fotografía Inglesa,
Pituquería
V 18 DE JUUO NÚM. 5
Nadie á pelar le aventaja,
y afeitando es tan artista,
que al filo de su navaja
no hay pelo que se resista.
Uruguay 178
Es un médico especial,
de quien diria cualquiera J
que ha encontrado la manera
de hacer al hombre inmortal.
Zabala 154
Elevó el martillo á Maeso,
en campaña provechosa
y no les digo otra cosa,
porque es bastante con eso.
Rincón 176
Fotografía especial,
en que se cópia á la gente,
tan perfectlsimamente,
que parece natural.
ENTRE COMPAÑEROS
eJnsmsoir
i3 sfa obí
Francisco Rodríguez Alonso
85 DE MAYO NÚM. 111
Todo el que hace sus egresos
en la casa que propongo.
lleva elegantes los quesos
y no sufre <le mondongo.
Procurador y Rematador
colon NÚM. 148
| Procura y remata
y' con habilidad;
por eso es que tieDe
popularidad.
¡Como engordas desde que has tomado posesión áo> I,
ino! I
■Es que como bien, á Dios gracias; y-ui?
¡Ah! yo también comería perfectamente..:.-$i lleg'ára
el caso,
5 pesos por suscrlcion
Desde lo princesa altiva
á la que pesca en ruin barca
todo, este libro, lo abarca. '
illabrá quien do se suscriba
por el precio que se marca?
Treinta y Tres 216
El que rlje La Industrial
es, como saben, señores,
el Capitán General,
de nuestros rematadores.
Oficina: 18 de Julio 148
Buenos Aires frente á Solí»
Nunca dijerir podrá
con facilidad usté,
sino toma del café
que sirve el Tupí-Nambi.
Dentistas Norte-americanos
cámaras 163
Gracias á los especiales
estudios de Prince é Htll,
pueden comer mas de mil
con sus dientes naturales
Asunción ( Aguada)
Me comprometo á probar
que mejor que esta cerveza
no la ha tomado Su Alteza,
el Principe de Blsmar.
Bacacay 7
Se pueden lograr tres fines
en esta casa, lector:
beber bien, filmar mejor,
y lustrarse los botines.
© Biblioteca Nacional de España